
PAPEL DE HORNO O SULFURIZADO: Para cubrir la
bandeja y los moldes, y evitar así tener
que untarlos con mantequilla si se pegan.
CUCHARAS, ESPÁTULAS Y RAPADORES DE MADERA:
Las cucharas son indispensables para trabajar la mantequilla, y las espátulas y
rapadores se utilizan para coger la masa del bol y pasarla al molde. Es
conveniente reservar un jugo de estos utensilios exclusivamente para la
repostería, porque otros pueden dejar olores de otros platos.
CUCHILLOS: En forma de espátula (para servir las tartas y esparcir el azúcar glas) y con dientes (para cortar los dulces).
PAPEL DE ALUMINIO: Se utiliza para evitar que un dulce se cueza demasiado por la
superficie, poniéndolo por encima y haciéndole un agujero en el centro; también
es útil para envolver los postres y conservarlos durante más tiempo.
BATIDORA ELÉCTRICA CON VARILLAS Y VASO: Si
bien no es indispensable, ayuda a agilizar el proceso. Las varillas son
particularmente cómodas a la hora de montar las claras de huevo a punto de nieve,
y para conseguir una masa homogénea.
REJILLA: Es el punto de apoyo de las tartas una vez cocidas, el lugar donde se enfrían. Encima de la rejilla se agiliza la evaporación de la humedad generada por la propia tarta tras la cocción, y se consigue que esta se conserve durante más tiempo.
VARILLAS: Son necesarias para montar la clara de huevo.
RUEDAS DENTADAS: Sirven para cortar la masa.





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